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Cómo salir de la zona de confort sin entrar en la zona de pánico

¿Qué es la zona de confort? 
Cuando hablamos de zona de confort nos referimos a ese espacio, esas actividades, esa forma de pensar y de actuar en la que sentimos seguridad y donde nos movemos con cierta naturalidad. Digamos que es un círculo imaginario donde estamos cómodos/as.
Alrededor de este círculo, aparece una línea que nos da miedo o respeto cruzar, que nos genera inseguridad y que, en ocasiones, incluso nos atemoriza. Es esa línea que delimita lo que me atrevo a hacer y lo que no me atrevo a hacer, lo que siento que puedo expresar y lo que prefiero callar, lo que me da seguridad y lo que me genera inseguridad.
En definitiva, dentro de este círculo, de esta zona de confort, aunque no estemos del todo a gusto, nos sentimos seguros/as porque es algo que entendemos que tenemos bajo control.  Es un círculo de “bienestar”, donde la vida transcurre con cierta “normalidad”, aunque no nos aporte felicidad.


Fuera es donde ocurre la magia | IMAGEN DE LA RED

¿Para qué salir de ella?
Tenemos que salir de ella cuando sentimos que nos limita, que nos impide hacer aquello que realmente nos puede hacer felices. Por eso, nuestra propuesta de hoy es que te atrevas a ampliarla de manera que esos límites se vayan expandiendo.
Imagínate que, desde hace un tiempo, quieres dar una conferencia, contar una historia en público, hacer teatro o facilitar un taller. La primera vez te resultará más complejo salir de la zona de confort. Cuando empieces a hacerlo una vez al mes, llegará el momento en que lo disfrutes tanto que incluso olvides el miedo que te dio hacerlo la primera vez. Pero hazlo con mesura, sin que salir de esa zona signifique “lanzarse al vacío”. ¿Qué pasaría si esa primera vez te atrevieras con un auditorio de 500 personas? Pues que podrías entrar en zona de pánico, y que ese recuerdo te encierre nuevamente en tu zona de confort.

¿Cómo hacerlo? Te damos tres claves.
1.- Toma consciencia de cuál es tu zona de confort y elige por dónde quieres empezar: adquirir nuevos hábitos, aprender idiomas, mostrar emociones, hablar en público.

Dejar de fumar, empezar a hacer ejercicio físico, manifestarle a tu pareja más a menudo cuanto la quieres o decirle a alguien que te has enamorado perdidamente de él o de ella ¿Te vas a privar de esto?
2.- Sal de la zona de confort de manera gradual, para no entrar en la zona de pánico. No lo hagas de un día para otro. Imagínatelo como si fueras a hacer un viaje largo a un país desconocido, donde hablan un idioma que es nuevo para ti y esto, en el fondo, te da miedo. ¿Cómo lo harías? Puedes investigar y buscar información sobre el país, adquirir nociones básicas sobre el idioma, programar el viaje con tiempo, valorar cuáles son los mejores trasbordos para llegar a tu destino, enterarte de qué compañía aérea te ofrece mejores prestaciones y un largo etc.
3.- No pongas excusas del tipo: ¡esto no es para mí!; ¡este no es el momento adecuado! (sino es ahora, cuándo); ¡cuándo suceda tal o cual cosa…lo haré!
4.- Busca ayuda profesional si la necesitas.

Y, sobre todo, recuerda que, si quieres que las cosas cambien, tienes que empezar a hacer algo diferente a lo que estás haciendo, porque si continúas haciendo lo mismo obtendrás los mismos resultados.

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